Atentoesquivo + Temible
Sala Monasterio - Bcn


26.05.2017
Sala Monasterio - Barcelona


La belleza de la palabra radica en su versatilidad, en la permisibilidad de su ubicación en la frase y, desde luego, en los distintos contextos, donde, cual ladrillo, es capaz de constituir muros, edificaciones suntuosas o humildes, murallas o, un aparentemente nimio, escalón. Usando como argamasa la entonación, los signos de puntuación o una melodía, en cualquier caso, el mensaje, a veces directo, otras elíptico, se materializa en la mente cual edificación con la licencia, bien distinta de los inamovibles y sólidos inmuebles, de peculiares imágenes, muchas veces similares pero nunca iguales, representadas en cada mente. Cada interpretación es única gracias, precisamente, a esa volubilidad de la palabra, a esa mutabilidad y doblez que permite la acepción de cada vocablo llevando al lector o receptor auditivo a paraísos e infiernos, incluso muy opuestos, pretendidos por el emisor y creador. Lugares tangibles con situaciones palpables que consiguen envolver e inmiscuir al receptor y sentir cada sonido, cada roce, cada beso, cada reproche o cada denuncia. Emplazamientos inesperados, donde, cual lenguaje informático, las ocho notas son capaces de reducir las letras del abecedario en idénticas frases envolventes en esa pompa donde música y letra son todo verbo. Vocablos enajenadores de la realidad como los que, el pasado día veintiséis de mayo, “Atentoesquivo” y “Temible” propalaron en la no menos alienadora Sala Monasterio en el Port Olímpic de la siempre Layetana ciudad. Dos bandas locales cuya interpelación de la realidad pasa por una exquisita elaboración, casi poética, de su composición a base de Pop Rock Alternativo iniciado por “Temible”.


José Tejedor, voz y guitarra; Quím Fernández, batería; Jordi Navarro, guitarra; Aitor Chartos, bajo; y Gorka Dresbaj, guitarra. Presentando su primer trabajo, “Un principio y nada más”, que es mucho más que un simple inicio, como demostraron los once temas de su repertorio que, lejos de necesitar explicar un “Dime para qué”, desde un primer momento mostraron “La sangre que esconden”. Abriendo “De par en par” su creatividad con “Los trazos” de su prosa, de su verso y de su musicalidad que no “Acaba por terminar”, sino que es muchísimo más que “Un principio y nada más”, como mostró el público entregado constatando una realidad que aún no pueden aceptar, “Se irá de nuestras manos”.
De las suyas y de esas que aplaudían, algunas fuera de ritmo y no porque si quiera se planteen un “Me niego a aprender”, sino por esa transigente interpretación de la palabra que induce “Temible”, ese intangible espacio “Entre carbón y papel” que conquista para donde es posible “Quemar los puentes” y, aun así, no impedir el paso y disfrutar de las siempre eternas “Luces y sombras”. Esas que proyecta éste layetano quinteto ávido de mostrar la destreza de su vocablo y la maestría de su tonalidad con la moderación de su presteza y la destemplanza de su pronta reconocida condición, “Temible”. Tras ellos, un cuarteto igualmente layetano cuya dislexia lejos de malinterpretar la realidad profundiza en el carácter humano, “Atentoesquivo”.


José Lama, voz; Jona Gómez, guitarra y coros; Ismael García, bajo; y Matteo Breschi, batería; especulativos con sus palabras, que no con sus notas, iniciaron su “intención de sonar a las canciones de siempre en un power pop de voz característica, con la pretensión de crear emociones con base de rock”. Y, lo consiguieron a lo largo de los quince temas elegidos para esa noche donde, como mostraron con diez de ellos pertenecientes a su último trabajo, presentaron por primera vez “Mundo animal”. Como su anterior trabajo, extraído de esa “Celda homicida” de sus mentes donde, ya “Antes de nacer” estaba destinado a ir “Más allá”, incluso para un “Enemigo”, ellos mismos recomendándose “No mires atrás”, porque ya está “Marcando diferencias”. Una disparidad ensalzada in situ por el público que atestaba la sala en esa “Noche radical”, coreando y moviéndose con el tamiz de la “Pasión moderna” de éstos nuevos tiempos que, como antaño, “Nunca eliges”, pero igualmente muestra su admiración a ese par de pares creando su propio planeta y describiendo el “Mundo animal”.


No sólo aquel cuya luz se convierte en sombra “Bajo el árbol”, sino al que el modismo ha tachado de “Culpable”, ese que se regodea en supuestos apocalipsis “Anunciando el final”, cual “Viejo continente” repleto de churretes e inmundicia. Si bien, “Atentoesquivo” esa noche, abandonando su autoimpuesta “Celda Homicida”, desgranó cada una de sus notas y sus letras, en una armónica hecatombe que arrastró al respetable hasta el universo particular de éstos malabaristas de la atención, capaces de evitar golpes y salvar obstáculos mediante un contundente pop rock cargado de inesperadas y valiosas construcciones lingüísticas. Un eco, el de esa noche, que acompañó al respetable surcando las artificialmente iluminadas arterias de la ciudad Layetana, cargado con la cadencia de una música creada con la belleza de la lírica y el esplendor de la sonoridad, “Atentoesquivo” y “Temible”.

Texto: Yon Raga Kender
Fotografías: Frank Díaz