El Drogas
Sala Apolo - Bcn


29.12.2017
Sala Apolo - Barcelona


Sin duda alguna para la parroquia rockera este final de año ha estado marcado por el festival Ciutat Rock. Tres citas de altísima calidad en las que tanto Los Zigarros como M-Clan han brillado con luz propia.
El artista seleccionado para clausurarlo no podía ser más acertado. El Drogas, autentico referente del rock hecho en castellano ocuparía el escenario de una de las salas estandarte de la ciudad layetana.
Nadie cuestiona a estas alturas de que Enrique Villarreal ha sabido canalizar sabiamente la esencia de Barricada, aquella banda que marco toda una etapa en el rock hispano. Incluso se le ve liberado del estigma de ser miembro de una banda y de esta forma dar rienda suelta a su creatividad como artista.


Esto es lo que nos encontramos esa noche, un artista de esos que dignifican la profesión, sin pelos en la lengua, reivindicativo e incisivo como muy poquitos. El Drogas y su banda llegaron a la ciudad para sentar cátedra.
Desde el primer tema “La Silla Eléctrica” hasta que en “Otros Tragos” recorrieron la platea de la sala con tambor, no hubo ni un ápice de desfallecimiento, ni en ellos ni en un público que agradecido convirtió el evento en una ceremonia jubilosa e indescriptible, no en vano el espíritu de aquellas veladas interminables anida en nuestras almas y esa noche fuimos todos uno casi hasta desfallecer.


El precedentemente bajista de Barricada al verse desprovisto de su mítico artilugio se muestra como un frontman ágil y divertido, interpretando todas esas canciones con intensidad teatralizada, consiguiendo de este modo que todos aquellos fans que se desentendieron al final de los inmensos Barri hayan vuelto al redil cual hijo prodigo. Sus visitas a Barcelona y su periferia se cuentan por sold out.
La columna vertebral de su repertorio es descarnada y feroz, combina sabiamente todas sus etapas, Txarrena, La Venganza de la Abuela, sus discos en solitario y por supuesto lo más destacado de Barricada. Este se traduce en un show musculoso y sin tregua.


Repertorio impecable, temas como “Algunas Cosas Por terminar”, “Collar Abandonado” y sobre todo “Peineta y Mantilla” deberían tener a todo aquel que pretende hacer canción protesta tomando notas.
La temática de sus temas tienen el don de horadar en lo más profundo del alma de toda generación, sondear nuestros cerebros, meterse en ellos, hurgar en lo más profundo de nuestra intimidad. De esta forma en el momento en el que sonaron temas como “Tentando a la Suerte” “Oveja Negra”, “No Hay Tregua” o “Todos Mirando” los cimientos de la sala tuvieron que soportar un seísmo de 8,3 en la escala de Richter.


Para el final se reservo la ya mítica “En Blanco y Negro” con la que llego la catarsis. La platea totalmente agitada con un personal que había sucumbido al delirio y con una banda dispuesta a complacerlos y a prolongarla hasta el infinito.
En esta ciudad cada vez más aburrida, donde los días transcurren insípidos copiándose los unos a los otros, son absolutamente necesarios festivales como este que acabamos de dejar atrás. Mi más sincera felicitación a Les nits de l'art como artífices de ello.

Texto: General Lee
Fotos: Maria Jose