Glenn Hughes
Sala Apolo - Bcn


01.04.2019
Sala Apolo - Barcelona


La oferta musical en una ciudad como Barcelona es copiosa. La cartelera está repleta de músicos que lucen calidad contrastada y disfrutable, pero cuando te enfrentas a una leyenda como la de Hughes te das cuenta que en su mayoría son fuegos fatuos, luceros fugaces que en el momento que se enfrentan a una estrella de verdad sucumben como el retrato de Dorian Grey.
Si además el planteamiento es el de recuperar lo más destacable del Mark III y Mark IV de los siempre reivindicables Deep Purple, solo cabe esperar una velada memorable.

Inicio fulgurante con una proverbial “Stormbringer” con un Hughes pletórico de voces y muy alejado del look garrapatero: rastas y camisetas raídas sacadas de Cáritas que con tanto orgullo lucen ciertas estrellitas modernas. Hughes sabe que la puesta en escena tiene una importancia capital y actúa en consecuencia.


Durante un instante dude si basaría el show en los temas de la etapa Blackmore o por el contrario resaltaría el injustamente vilipendiado "Come Taste The Band" en el que ejerció una mayor influencia. Finalmente la etapa Blackmore ganó por goleada.
Y es que solo tienen que sonar los primeros acordes de “You Foll The One” o “Mistreated” para que la platea emule el ulular angustioso de un hormiguero revuelto.
Los músicos que lo acompañaron cumplieron sobradamente su cometido. Destacando por encima de todos el batería que desplegó un estilo muy cercano al de Paice. Muy dinámico y huyendo de la contundencia de la que hacen gala otros bateristas del Hard Rock.


Aproveché el momento en el que interpretaron la trilladisima “Smoke On The Water” para ir al lavabo . Aunque para mí es un tema muy trillado siempre es reconfortante ver la faz eufórica y los ojos barnizados por el alcohol de la multitud variopinta, esa vibración vital me atrae cual imán.
Pero en un concierto de Hughes no hay tiempo ni para evacuar y en cuanto escuche los primeros acordes de “Georgia On My Mind” me tocó subir los peldaños de la escalera de 5 en 5. Sublime en su interpretación, pecho henchido de júbilo, orgulloso, soltó un flamante grito final que sonaba a victoria.
Final de Concierto con la obligada “Burn”. Un músico que recoge el fuego sagrado de la banda madre y que actualmente defiende su legado mejor que nadie.

Texto: General Lee
Fotografías: Manuel Alferez