Homenaje a "German Coppini"
Sala Monasterio - Bcn



2.04.2016
Sala Monasterio - Barcelona


La “gauche divine”, fomentó durante los años sesenta y setenta que Barcelona fuese la capital de la cultura y el vanguardismo. Poetas, editores, pintores, músicos, cineastas, artistas plásticos, empresarios del ocio, fotógrafos, arquitectos y un largo etcétera que formaba éste movimiento en el cual se apoyó el siguiente al que no se le dio nombre alguno. Ocultado bajo el halo populista y, desde luego, generador político y económico de una nueva visión de esa capital que siempre será una villa. La ciudad de Gaudí y, desde luego, con ella el resto del territorio catalán, fiel a sus antecedentes creó una escena cultural mucho más rica y crítica con el entorno cuyo exponente más visible fue el terreno musical. Cientos de bandas de distintos estilos nacieron en aquellos controvertidos años donde las calles lucían un colorido y un desparpajo que cambiaron definitivamente el paisaje y el carácter de la ciudad. Como cambiado y transformado está uno de los componentes de aquellos grupos, “Johnny K”, batería y vocal de “Síndrome Tóxico”, también de “Los Bretones” y “Los Bisontes”. Ya abandonado aquel mote, como Xavier Prat Perpinyá, realizador, camarógrafo y fotógrafo profesional y consciente de ese vacío histórico al que se vió sometido aquel período tan importante social y culturalmente, no sólo de su ciudad, sino incluso más allá de sus fronteras.

Decide crear un grupo virtual en la mayor red social con el objetivo de recopilar, almacenar y, desde luego, compartir imágenes gráficas, recuerdos y experiencias relacionadas con la música de esos casi enterrados años ochenta, “Jo vaig viure els 80’s a Barcelona”. Han pasado más de cuatro años, el grupo se ha engrosado con más de siete mil quinientos seguidores, incontable material gráfico, miles de experiencias y recuerdos compartidos. Y una fiesta anual conmemorativa que, éste pasado día dos de abril rindió un más que merecido homenaje a quién fue, para muchos, amigo y colega de profesión, y para todos un genio incomprendido de la música, Germán Coppini.

Un defensor de su propia forma de ver el mundo cuyo paso por el panorama musical, guarda muchas connotaciones con el trasfondo de esas fiestas conmemorativas a la obstinación y la oposición a relegar a la indiferencia una etapa importantísima de la reciente historia. Y que, en ésta cuarta celebración, de la mano de “Maite Cardó Productions”, con siete bandas y dos solistas de la antigua y actual escena barcelonesa.

Cris Coppini - Xavier Prat

En ese oasis de buena música situado en el número treinta del Moll de Mestral del Port Olímpic barcelonés, que es la “Sala Monasterio”. Comenzó con el beneplácito y presencia de la hermana del homenajeado, Cris Coppini, que ni quiso ni pudo disimular la emoción y el orgullo de que la labor y la figura de su hermano, siga presente y no caiga en el olvido. Acompañada de sus hijas y su compañero, Joan Alemany, que no cejó tras la cámara de vídeo de grabar cada instante, iniciado, mucho antes de que, como primera muestra de admiración, “Ramonet”, Ramón Miñano, reconocido compositor y solista, guitarra en mano, subiera al escenario.


Interpretando los temas “Hete Aquí” y “El chico de ayer”, del primer álbum de estudio de Germán, “El ladrón de Bagdad” con su más que particular estilo. Dejando paso al grupo de rock fundado en mil novecientos setenta y siete “Melodrama”. Toni Olivé Cabré, bajo; David Maculé Ferré, batería en sustitución de Carles Collazos Palau; Xavi Juliá, guitarra; Joan Navarro, piano de media cola; y Dionís Olivé Cabré, vocal; que, con su particular estilo nuevaolero de visión irónica y costumbrista creado únicamente para “hacerse famosos y salir en la tele”. 


Abordaron los temas “Alíen Divino” del LP en solitario “El ladrón de Bagdad” y “Necesito saber” del disco “Vivo” producto del vano intento de la vuelta de “Golpes Bajos”. Poniendo fin, momentáneamente, con el soberbio solo de guitarra de Xavi, a los temas más melódicos y dar comienzo al estilo más punk, en manos de “Síndrome Tóxico”. Encabezado, no por el actual Xavier Prat, sino por aquel “Johnny K” que abandonó la batería para apoderarse del micrófono, cediendo las baquetas a Marky Plá de la banda de rock “Awake” sustituyendo a Charlie; Antón Pirulero a la guitarra y Francisco López, “Paco”, al bajo. Recordando tres temas de “Siniestro Total”, “Matar hippies en las Cíes”, “La Revista” y “Mario (Encima del armario)” ante un público, ya amigos, muchos seguidores del grupo “Jo vaig viure els 80’s a Barcelona” y otros eternos admiradores de Germán Coppini o, sencillamente, amantes de la buena música, completamente ensalzados. 


Embarcados en una ruleta del tiempo que les llevó hasta aquella octava década que, realmente, fue prodigiosa, como prodigioso fue, y es, el no menos ochentero estilo “resaka punk” de “Elektroputos”. Gustavo Adolfo Ropero, voz; José Miguel Medrano, batería y voces; Kike García, bajo; y Domi Alcázar, guitarra, lanzados a por sus cuatro temas, “Es que me pica un huevo”, “Todos los ahorcados, mueren empalmados” y “Nocilla ¡Qué merendilla!” de “Siniestro Total" y “Fiesta de los maniquíes” de "Golpes Bajos". Con el característico estilo de éstos eternos adictos a la creación artística, desbordados de alegría y desenfado aunque frente a ellos apareciese el perturbador Número 22411.
  


Si bien, quienes aparecieron y se acomodaron, mientras el público tomaba un respiro o una bocanada de humo en el exterior de la Sala Monasterio, impensable en aquellos años ochenta, donde la niebla de los locales, en ocasiones, únicamente era rota por algún halo de luz. Fueron “Ultratruita”, otros ochenteros con un estilo Psico-pop, Rafael Prieto Faus, bajo; Panotxa Mon, guitarra; Lola Ortíz, violín; Miquel Palomar, batería; y, el entre muchas otras cosas, eterno quinto “DecibeliosBernat Boris Porter Huerre, saxo y voz. Con tres temas, uno de “Siniestro Total” “Ayatollah” y dos de “Golpes Bajos” “Malos tiempos para la lírica” y “Colecciono moscas”.


Aportando una nota de humor, concretamente porque Boris, no es seguro si por un olvido o por estar decidido a imponer por encima de todo su estética. Dejó a un lado las gafas provocando así algún que otro momento cómico ante su dificultad para leer la letra de las canciones. Si bien, la innegable calidad y su característico sonido siempre innovador, apoyado por el sonido de esa magistral violinista, se impuso por encima de todo provocando la mucha más que satisfacción del respetable. Que, inmediatamente después, no pudo más que rendirse ante la aparición de “Joan Vinyals” y su guitarra sobre el escenario, compositor y colaborador de grandes voces y grupos del panorama nacional e internacional, e incluso actor. Eligió el tema de “Golpes Bajos”, “Escenas olvidadas” con el que, sin perder su personalidad y, desde luego, alejado por completo de un intento de imitación, consiguió emocionar a todos casi encarnando al propio Germán Coppini.


Una conmoción entrañable que, con la misma profundidad, de una manera distinta pero tremendamente cálida continúo Rebecca Newey, del grupo pop-rock “Maybe Pretenders”; y la teclista Assumpta Caihuelas, de “Morfi Grei" y "Subtrabelios”; con el tema “Tendré que salir algún día” de “Golpes Bajos”. La cálida voz de Rebecca declamando la poética letra de ésta canción al son de las manos de Assumpta acariciando las teclas, tomó por completo a un público que, sin ser la primera vez que entendían el mensaje, parecieron comprenderlo de una forma distinta.


Como mostraron con sus “bravos” y aplausos mientras, sonrientes y divertidos, observaban el escenario prácticamente asaltado por cinco individuos, sin permitir a ambas damas descender de él. Éstas, junto a los asaltantes, eran parte de la formación realizada exclusivamente para el homenaje, “No Name Band” compuesta, además de por Rebecca y Assumpta, por los cinco individuos, el saxofonista Edu R. Ocket, del grupo “Dirty Rockets” y “Mossén Bramit Morera i Els Morts”; el eterno bajo del grupo “Decibelios” y de “Subtrabelios”, Manuel Alférez; el batería Manel Palacio Miranda; el siempre genial guitarra solista David Ocaña, entre otras cosas, fue miembro del grupo “Subtrabelios” y ex-componente de “Decibelios”; y, finalmente, también a la voz y a la guitarra, Pitu Parrado, ex-miembro de “Dirty Rockets”.


Continuaron con el tema de “Golpes Bajos”, “Cena recalentada”, para después, perderse en el desenfreno y desenfado de los tres temas de “Siniestro Total”, “Baliaré sobre tu tumba", "Las tetas de mi novia”, y “Hoy voy a asesinarte”. Todos ellos tocados con un indescriptible estilo donde cada instrumento o voz, evidenció la índole y el carácter de unos músicos con ralea innegable y una evidente pasión por la música. Como, no hay duda alguna, los actuales representantes de aquellos teloneros de Iggy Pop, B-52 y Rod Steward, dueños de un funk-reggae-ska-rock muy característico, “Distrito 5”. Acompañados de Joan Vinyals con su guitarra, Vidi Vidal, guitarra; Tito Villalonga, bajo; Albert Carreras, batería; Sergio Ortíz, voz y también vocal de “Smoking Stones-Banda tributo a The Rolling Stones”; como Julio Lobos, teclado; ascendieron al escenario con la misma garra con la que eligieron el nombre de la demarcación de su barrio.


Y se lanzaron a tocar tres temas de “Golpes Bajos”, “Come Prima”, “Estoy enfermo” y “No mires a los ojos de la gente”. Aunque, no sólo ellos, sino todos, esa noche miraban directamente a los ojos porque, nadie miente, ese público emocionado que disfrutó con las particulares versiones de cada uno de los grupos y solistas, esperaba a la última banda de pop rock elegante, la única en que Germán no participó en la composición de los temas, “Néctar”. Andrés González, voz; Sergio Muela, guitarra acústica; Alfón López, bajo; y Antonio Sierra, batería; llegados de esa tierra conocida como “La bella” subieron al escenario impregnados por la pátina del homenajeado. Comenzando con cuatro temas del Lp, “Néctar”, “Invadidos”, “Rebelde sin fe”, “Desde tu ventana” y “Sin corazón”, ésta última una de las favoritas de Germán, para continuar con los temas de “Golpes bajos y Siniestro Total”, “Tiempo de perder”, “Tendré que salir algún día”, “No mires a los ojos de la gente” y “Malos tiempos para la lírica”.


Acabando con un “Bailaré sobre tu tumba” como fin de fiesta apoteósico con casi todos los componentes de los grupos sobre el escenario luchando con un público que coreaba cada palabra. Un único canto de artistas, amigos, seguidores y todos los presentes que creó una resonancia cargada de respeto, nostalgia, alegría y, por encima de todo, amor a la buena música que, a buen seguro, llegó hasta ese gran escenario donde se encuentra Germán. Como llegarían las palabras de agradecimiento de su hermana, Cristina Coppini, emocionada poniendo fin a la fiesta, a una celebración siempre reivindicativa de aquel movimiento musical y cultural que se resiste a quedar bajo la sombra de la “gauche divine” o del halo populista de la villa. Y que, esa noche, en la Sala Monasterio, todos aquellos que en silencio o bien alto dicen con regocijo “Jo vaig viure els 80’s a Barcelona”, se identificaron con el carácter y la forma de ser de un genio de la música en su particular “Homenaje a Germán Coppini”.

Texto: Yon Raga Kender
Fotografías: Xavi Mercadé y Xavier Prat Perpinya