John Mayall
Sala Apolo - Bcn


21.02.2017
Sala Apolo - Barcelona

Una cola kilométrica bordeaba el edificio de la sala Apolo. Mayall volvía a Barcelona y sus seguidores lo recibían con todos los honores. Este longevo bluesman británico tiene tras de sí una carrera que le quita el hipo a cualquiera y a pesar de ser un asiduo a los escenarios de esta ciudad su poder de convocatoria no decrece en absoluto, más bien todo lo contrario porque la sala presento un prestigioso sold out.

John es un auténtico currante del blues y ahí lo tenemos a sus flamantes 83 años al pie del cañón y ofreciendo recitales que solo sus incondicionales saben apreciar. Y no son pases de hora escasa, no, este hombre se planta en el escenario y no se baja de el hasta que no sobrepasa las dos horas de Show, todo un hito a su edad.


Esa noche se presentó acompañado de Grez Rzab al bajo. Con un currículum a sus espaldas más que brillante. A tocado con músicos de la categoría de Page, Clapton, Allman, Crowes o Santana. Un auténtico virtuoso del bajo que dejo a la concurrencia con la boca abierta. La batería fue extraordinariamente ejecutada por Jay Davenport prestigioso bluesman de chicago. John se centró en armónica, teclas, Hammond, guitarra y voces. Más que suficiente.

El concierto que ofreció esa noche fue muy denso y en ocasiones rozo lo tedioso pero que por momentos fue vibrante y estremecedora. La banda muy compenetrada con instrumentalistas de mucho nivel, pero en un formato en el que se echó mucho de menos la guitarra ya que, aunque el propio John se encargó de introducirla en algún momento del show su presencia fue prácticamente testimonial y ello hizo que el concierto perdiera fuerza y emoción. Y es que John Mayall siempre se ha caracterizado precisamente por haber estado rodeado de los mejores guitarristas de la historia.


El repertorio fue una intercalación de temas de su último disco, clásicos de su extensísima carrera y una exquisita selección de fenomenales versiones. Y ahí estaban “Goin’ Away Baby”, “Mother In Law Blues”, “Checking’ Up On Baby” (magistral a la armónica) o “Dancing Shoes” para refrendar que a la hora de interpretar un blues este gran músico sabe de lo que habla.

Si hay un calificativo que pueda describir al público que asiste a los conciertos de Mayall es de respetuoso. En todo momento estuvo atento a las lecciones bluseras del maestro que una y otra vez se enfrentaba a sus temas con la nostalgia de alguien que está de vuelta de todo y la inocencia de un principiante.


El autor de The Turning Point salió airoso de su enésima cita con un público barcelonés que cayó rendido a sus pies. Impagable el momento en el que una vez finalizado el concierto, Mayall bajó las escaleras a toda pastilla para ponerse en un minúsculo merchandising a vender sus discos. El ímpetu con el que este hombre apartaba a todo el que tenía delante solo es comparable a las carreras en el Corte Inglés el primer día de rebajas.

Texto: General Lee
Fotografías: Dimoniet Vermell