Justo Conde & Manel Marzoa
L´Oncle Jack - L´Hospitalet


18.02.2017
L´Oncle Jack - L´Hospitalet de Ll.


Hay ofertas que no se pueden rechazar y la que nos ofrecían esa tarde noche es una de ellas.
L’Oncle Jack, el bar Museo más acogedor del mundo, un sitio en el que te sientes como en casa, de eso se encargan Jaume y Dolors, los dueños de bar más molones de la península ibérica. Además, este lugar es un auténtico templo repleto de memorabilia que van desde carteles originales de “Se Busca” de los hermanos James pasando por discos de oro numerados de Sinatra, un auténtico santuario dedicado a la figura de Elvis y sobretodo mucho Jack Daniels, cientos de botellas de colección que enmarcan todas las épocas de la famosa marca. Un lugar de ensueño y el secreto mejor guardado de Barcelona y alrededores.
Por otro lado, Justo Conde. El hombre que al frente de sus Pecadores ha cimentado una carrera musical repleta de grandes momentos. Honestidad y autenticidad es lo que garantiza este hombre cada vez que pisa un escenario.


Lo primero que me llama la atención cada vez que me acerco a uno de sus conciertos es que pese a su calidad incontestable, Justo sigue siendo un auténtico desconocido ya no solo para el gran público sino para el rockerio de esta ciudad y eso es imperdonable y el hace bueno aquel refrán que reza “nadie es profeta en su tierra”.
Es cierto que a principios de siglo XXI esta banda se erigió como un rara avis para el rock and roll barcelonés. A base de grandes discos y de conciertos en los que siempre dejaban listón muy alto, hacían intuir que su futuro era muy prometedor. Pero la cosa no acabó de cuajar quizás porque Sitges queda muy lejos de la gran ciudad, quizás porque no tuvieron el apoyo que merecían, pero lo cierto es que Justo y Los Pecadores han pasado a ser uno de los secretos mejor guardados del rock nacional.


Justo se plantó en este templo con un formato desconocido para un servidor hasta ese momento y se encaramó al escenario guitarra y armónica en mano, en todo momento muy bien secundado por Manel Marzoa que esa noche se encargó magistralmente de la guitarra eléctrica, mandolina y coros. Ofreciendo una perspectiva de sus canciones que muchos artistas eluden y de la que Justo Conde sale airoso.
El Set list fue un repaso a lo más notable de su repertorio, canciones que se adhieren a la piel desde la primera escucha.
De esta forma “Conduzco sin Dirección”, “Prisionero”, “Yo era Fuego” o “Desde el burladero” fueron interpretadas con una pasión y dignidad mayúsculas. Un Justo que adoptaba un semblante paciente y didáctico iba explicando una a una las historias en las que se inspiró a la hora de crear esas joyas.


Si Tú Estás”, y “Corazón Loco” dieron paso a una recta final dedicada a dos grandes que hace casi 20 años que nos dejaron. “Quiero Beber Hasta Perder El Control”, “Una Noche Sin Ti” y “Ojos De Gata” inundaron el L’Oncle de ayer y emoción.
Las composiciones de Enrique Urquijo y Pepe Risi dieron por concluido un concierto íntimo y personal de uno de esos artistas que no se dejan influir por modas. Su música se hace desde el corazón o desde las vísceras según te pille, pero aquí no hay nunca nada prefabricado. Se necesitan más artistas que como Justo Conde vayan por libre. Y es que se agradece la valentía en un país que desprecia al adversario, pero odia al que va por libre.

Texto: General Lee
Fotografías: Maria Jose