Kamchatka
Rocksound Bcn


20.02.2019
Rocksound - Barcelona


Por conciertos como el que nos ocupa, considero a Rocksound la sala con más alma de la ciudad. No hay concierto que se efectué en esa sala que no mantenga un cierto nivel.

Esa noche pisaban sus tablas unos viejos conocidos de la sala. Hacía cuatro años que los suecos de Kamchatka nos habían deleitado con una aquella explosiva descarga y volvíamos al lugar del crimen como un niño que anhela recibir su añorado caramelo.


No es sencillo definir la música de esta banda, de echo, tienen temas en los que pueden navegar por estilos distintos. Si de alguna forma se les puede definir seria como un magistral maridaje de ritmos y atmósferas.

Tan pronto evocan el espíritu de los mejores Rush como se ponen en la piel de Kyuss o acometen un tema que hubiese firmado el mismísimo Rory Gallagher. Estilos distantes y paralelos que estos tres músicos con mayúsculas hacen confluir en sus composiciones.


Quizás convenga rebajar el nivel de adjetivos grandilocuentes cuando se reseña algún concierto porque el hecho de dar la impresión que se asiste a bolazos constantemente hace que conciertos como el que nos ocupa quede sumergido en esa vorágine más estética que musical.

Lo cierto es que los suecos son capaces de drenarle emociones al oyente. Su paleta de sonidos se extendió como un barniz de armonías y tonalidades diversas, convirtiendo al espectador en intérprete autónomo de los sonidos solemnes y enigmáticos que emitían en escena.


Desde el arranque acelerado y lleno de mutaciones de la sensacional “I Lost My Mind” hasta el apoteósico final de “End Drama”, se nutrieron de un enciclopédico repertorio de referentes musicales.

Durante toda la actuación tuve la sensación de estar contemplando la vida desde arriba y disfrute muchísimo temas tan bien alicatados como “Sore”, “Endless Winter” o “A Cross”.

Aún estaba flotando en el aire el ultimo matiz que nos habían regalado y los músicos ya estaban en el Merchandasing atendiendo a los fans.

Un concierto que queda primorosamente enmarcado.

Texto: General Lee
Fotos: Dimoniet Vermell