Kuzu + Vandoleras + Escarlates
Sala Veles e Vents - Valencia


24.05.2019
Sala Veles e Vents - Valencia


Todos lo que leéis esta revista y buscáis a las bandas valencianas para leer los artículos, ya conoceréis a Iziar Kuriaki y su modo tan característico de escribir. Pero en esta ocasión, el señor Kuriaki no pudo asistir a la Femme Night Music que se celebró en la sala Veles e Vents de Valencia, así que escribiré estas palabras por él, ya que es un concierto que no podemos dejar en el olvido.

El primer grupo que daría paso a una noche de puro buenrollismo sería Kuzu Cumbia. Definido por ellas mismas como “cumbia feminista contra el machista”, nos deleitaron con una música tan animada, y a la vez sincera, que hasta los asistentes al mitin de uno de los partidos políticos de derechas con más influencia en Valencia, temblaron, sudaron (y yo creo que hasta lo disfrutaron). Sí, justo al lado de la sala teníamos un evento político contrario a muchas de las ideas que se expresaron esa noche, pero no hablaré de política pues, no quiero amargar la crónica de estos tres grupazos.


Kuzu está formado por tres mujeres, Blanca, quien lleva las riendas de la voz principal, Andrea, flauta travesera y coros y Helena, a quien se le puede acuñar cualquier instrumento de percusión que exista en este planeta (bien lo demostró durante la noche, cambiando de la batería a los bongos cuando lo creía oportuno). Esta formación dinámica evita que te puedas aburrir en cualquier concierto suyo, ya que hacen de cada canción una experiencia diferente, algo que no todos los grupos son capaces de hacer. Al no haberlas visto ninguna vez en directo, iba con pleno desconocimiento de qué iba a escuchar, la única canción que me sonó fue "Privatitza", single grabado de la mano de Mark Dasousa que tienen disponible en sus redes sociales. Si os gustaría entender todas estas palabras, os animo a que lo escuchéis.

El ecuador del concierto corría a cargo de Vandoleras. Virginia, Mireia y Cate son las encargadas de hacer felicidad en este grupo. Sí, por supuesto que hacen música pero, lo que sientes cuando estás en un concierto de Vandoleras es felicidad. No era la primera vez que disfrutaba de su directo, por ello en este caso, sí que sabía que me iba a encontrar, aún así, consiguieron sorprenderme. Virginia a la voz, guitarra y violín se desenvuelve en el escenario con pura garra. 


Allí nadie sabía que podía pasar pues, Virginia no te lo dice, solo transmite y esas sensaciones son las que tú tienes que interpretar. Acompañando a la guitarra está el teclado, Cate no deja indiferente a nadie. Su arte para pulsar cada tecla te atrapa desde el primer momento en el que escuchas una nota, si entras a este concierto ya no vas a poder salir hasta que acabe - y olvídate de ir al baño aunque te estés haciendo pis, no vas a poder dejar de mirarlas-. Pero como todo grupo debe tener una base férrea y ahí estaba Mireia con el cajón y el saxo para acabar de compactar toda la musicalidad de la noche.

Pero ¡eh! Esto no acaba aquí, ¿dónde crees que vas? No puedes perderte a Escarlates la última banda de la noche. Si los anteriores grupos constaban de tres mujeres cada uno, Escarlates son seis.

Esther a la voz, Mar L. voz y trompeta, Mar B. saxo y percusiones, Carmen batería y voz, Paula al bajo y Lucía a la guitarra. Seis mujeres que tienen una compenetración tan excepcional, que te sumerges en sus canciones. Cuando vi por primera vez el cartel para acudir a este concierto, mucha gente me decía que Escarlates llevaban muy poco tiempo pero, a su vez, estaba compuesto por músicas con mucha experiencia. Y yo pensaba, no debo perdérmelas.


Exactamente, hubiera sido un error imperdonable perderme a esta banda, porque lo que hicieron esa noche consiguió que no cerrara la boca en dos días. Música reggae fusionada con el ska y, a veces, hasta blues si te sumerges en los solos y técnica de Lucía. Con un directo de pura energía que contagió a todo el público desde el principio, pasábamos la última banda de la noche. De hecho, se me acabó el carrete de la cámara, por lo que decidí ponerme a bailar y a saltar tan alto como mis piernas me dejaban -soy paticorta y saltar alto es complicadillo-.
Me he declarado fan incondicional de las tres, ya les he dado mi “me gusta” en Facebook -si no perteneces a las redes sociales, no eres realmente una fan- y son bandas que iría a ver una y otra vez, porque nunca me cansaría.


No me ha hecho falta decir que no hubo presencia masculina encima del escenario, tampoco me ha hecho falta mencionar mil veces que son mujeres, porque creo en la normalidad. Creo que si estás leyendo este artículo te da igual leer “Lucía” que “Ignacio”, porque ambxs son personas que hacen música independientemente de su género.

Este concierto tenía un toque social y reivindicativo de demostrar la presencia femenina en el escenario, algo que es de vital importancia ahora mismo pues, siguen sin tomarnos en serio a las mujeres. Espero que algún día cambie todo esto y…¿sabéis qué? Gracias a acciones como este concierto, poco a poco se cambiarán esas conciencias. Solo me queda daros las gracias, Kuzu, Vandoleras y Escarlates, no por la noche que nos hicisteis pasar, -que también- sino por vuestra lucha, vuestras palabras y vuestra energía.

¡Mujeres teníais que ser!

Texto y fotografías: Iosune Kuriaki.