La Banda Trapera del Rio
Festival SintonitZZa - Santa Coloma de Gramanet


02.09.2017
Santa Coloma de Gramanet


Gran ambiente el que vivimos en el festival SintonitZZa de Santa Coloma de Gramenet el pasado sábado, el centro de reunión de la música independiente de la ciudad que, año tras año, y ya van 15, celebra dos jornadas de conciertos en paralelo a la programación oficial de la fiesta mayor.
En este caso, por motivos de tiempo durante la noche, me centraré en comentar lo que vieron mis ojos y escucharon mis oídos durante el concierto de lo que para mí era “el grupo estrella” del festival, aunque por lo que me comentaron todos y todas con quien hablé, las bandas que tocaron estuvieron a un gran nivel e hicieron disfrutar al numeroso personal que allí se congregó.
No era para menos. Llegado el momento, una muchedumbre con ganas de pasarlo bien se agolpaba delante de un gran escenario que, entiendo, a cualquier grupo le provoca una adrenalina extra a la hora de actuar. La Banda Trapera del Río salió a tocar en unas condiciones óptimas de sonido y luces, de espacio y comodidad en un escenario donde pudieron lucirse en todas sus facetas.


Desde su reinvención el año pasado, La Trapera ha ido recorriendo diversas plazas de la geografía española y ha dado varios conciertos en Barcelona y alrededores con su rock macarra, descarado, deslenguado y provocador. Y allí por donde pisan, una legión de admiradores y curiosos de todas las edades les acompañan en un ritual frenético que, aunque corto, no deja a nadie indiferente.
La regla” abrió un show que, desde el primer minuto, y por las razones antes expuestas, empezó ya caliente y no decayó en toda su duración. <Mamá, mamá… que tengo miedo!>… Fue la siguiente “Joven viejo”, uno de esos temas con estribillo facilón que la mayoría de gente coreó, había ganas de expulsar todo lo que llevábamos dentro y, a menudo, las siempre impredecibles letras de Morfi, con sus vericuetos verbales y sus frases laberínticas, no lo permiten durante el desarrollo de los temas… La memoria es traicionera… Y nada mejor que un estribillo como éste para que la gente participe y se sienta también protagonista de lo que está viviendo.


Turno de “Confusión”, el primer disco se intuye que va a caer casi completo. A pesar de todo, yo espero con ansia los del segundo, por lo que sea, le tengo mucho cariño. La banda está pletórica, Morfi desafiante. Fosy, la viva imagen del punk-rocker que todos llevamos dentro, pone a prueba la ley de la gravedad con sus saltos imposibles. Su guitarra vuela con él mientras nos regala esos acordes iniciales de “No dais la cara”, hiriente cual machete afilado. Eso sí es un fa sostenido… en el aire. “Juventud tatuada” me lleva directamente a primera fila, dejo atrás a la gente que me acompaña para disfrutar del bolo en solitario. Del bolo y del “Boliche”, que aporrea los parches con paramétrica precisión, mientras Jordi Pujadas recorre el mástil de su bajo con su peculiar estilo, golpeando las cuerdas con el interior de su pulgar. Técnica forjada durante años e imagen de los viejos tiempos de La Trapera y pulmón del grupo desde su entrada, allá por 1980. <Él se quedará, tú te irás>.


Venid a las cloacas” sonó fantástica, llena de fuerza y rabia. Por fortuna, o no, “Misógino” me dió una tregua, ya que no es una de mis preferidas. Aunque para gustos, los colores. Pero como siempre suelo mojarme y dar mi opinión allí donde se me solicita, eché de menos en el cómputo final temas como “No me mola tu pistola”, “El saco”, “Monopatín” o “Cómics y cigarrillos”, para mí más importantes que el anteriormente expuesto. Pero sólo es eso, la opinión personal de alguien que suele buscar los tres pies al gato.
Aluminosis corporal” fue el único recuerdo a su tercer disco en estudio, sonó potente y altivo, descarnado en su estribillo con un Morfi un tanto estático. Aunque “Joven viejo” también está incluido en “Mentemblanco”, ya se editó en el “Directo a los cojones”, de ahí mi comentario. Animo al grupo a seguir rescatando y actualizando temas de esa época.


Volvemos al primer disco con “Eunucos mentales” y “Nacido del polvo…”, donde Raúl Pulido nos demuestra que el Tío Modes no sólo le enseñó a tocar la guitarra. Durante toda la noche, Raúl nos deleitó ejecutando nota por nota esos solos que un día salieron de la cabeza del propietario de tan admirada metralleta y que él defendió, como ya se ha comprobado desde su incorporación a la banda en 2009, como digno y legítimo sucesor de la saga Trapera, hasta encontrar su propio sitio en ella por méritos propios. Imprescindible su aportación al sonido de La Trapera en la actualidad.


Padre nuestro” y “Nos gusta cagarnos en la sociedad” anticiparon un final inesperado con sus dos más grandes clásicos, “Curriqui de barrio” y “Ciutat podrida”. Locura general, satisfacción en las caras de la gente, pogos y cánticos en el momento de mayor conexión banda-público de toda la noche. Y ahí nos dejaron, con ganas de más, con un set-list incompleto al quedarse dos temas previstos en el tintero y que, por aquello de la bilis que le sube a más de uno cuando se entera, no voy a mencionar.
En definitiva, grandísimo concierto de La Banda Trapera del Río en Santa Coloma de Gramenet, demostrando estar en un buen momento de forma y que, seguro, sabrán plasmar en la grabación de su próximo disco en directo, el sábado 16 en su Korneyá natal.

Texto: David Domingo
Fotos: Manuel Alferez