La Banda Trapera del Río + Ratpenat
Sala Salamandra - L´Hospitalet de Llob.


08.06.2019
Sala Salamandra - L´Hospitalet de Llob.


La sobriedad del obrer@ no se debe al resentimiento de los que no lo son, sino a la certidumbre de ser la representación de la realidad. Alejados de castillos en el aire viven en edificios centenarios, colmena o dormitorio y no hacinados, como intentan reflejar aquellos que necesitan ciudadelas para sentirse seguros. Viven en comunidad disfrutando de cada instante, no como si fuese el último, eso queda para quienes creen estar amenazados por las estadísticas, sino como si fuese el primero. Cada momento es irreemplazable y, por esa valoración esa toma de realidad única, convierte al obrer@, a ese último escalafón en el que se apoya toda una columna de filigranas, en la sustantividad de la sociedad. Negada hasta el paroxismo novelesco por aquellos que idean artimañas en pro de unos anhelos ficticios y que, desde luego, jamás incluirán en su colección de discos álbumes de las dos bandas que, , de la mano de “Comunica N’Roll” y “Rebel Sound Booking”, el pasado día ocho de junio, plasmaron la realidad del obrer@ en la Sala Salamandra, situada en aquellas tierras junto a la siempre Layetana ciudad cuya población creció alrededor de una Torre Blanca. En la fiesta de presentación de un nuevo disco “Quemando el futuro” de “La Banda Trapera del Río” junto a sus invitados, “Ratpenat”.
Y, como no puede ser de otra manera, la banda invitada, “Ratpenat”, fue la primera en ascender al escenario, Mikki “Putu” Viñé, voz; Rubén Chacón, guitarra y coros; Aleix Costa, bajo y coros y Marcos López, batería.


Si bien el público, que poco a poco iba llegando a la sala, estaba dispuesto a confraternizar con la desvergüenza y la descarnada puesta en escena de “La Banda Trapera del Río”, quien no conocía a “Ratpenat”, de los presentes, bien pocos aún siendo una formación reciente, congenió e, incluso, se sorprendió con el descaro, procacidad y, desde luego, impertinencia pendenciera de “Ratpenat” con su primer trabajo, “100% Indecent!” bajo el brazo. Mikki, el hombre de la cresta rosada y el ánimo irreductible de quien le da por culo, incluso lo que no da por culo, asió el micro y, tras la Intro, inició ese punk rock tan característico de ellos con el tema “Destrucció”, siempre sin dejar de interactuar con un público al que le gusta ser tratado de tú a tú, sin remilgos.


Y apoyado por Aleix, con unas cuatro cuerdas que asemejan seis y que, sin perder la cadencia, crean su propio ritmo sin dejar de vacilar al respetable. Incapaz, el público, de entrever a Marcos, tras los bombos enarbolando unas baquetas que ni un segundo se mantienen estáticas marcando el metrónomo y, como los demás, plasmando una autoría inconfundible solo ensordecida en contadas y bien reconocidas ocasiones, por la enajenación metalera repleta de lucidez y, desde luego, ralea exquisita de las seis cuerdas de Rubén. Los cuatro, “Ratpenat” al completo, un puro espectáculo de utopía enfrentada a la distopía no reconocida en la que vivimos a base de “Cicatriz” o “Guerrers de mitjanit” y lengua vernácula de esa porción peninsular que interpela a la potestad de unas raíces que nada tienen que ver con funestas asociaciones consanguíneas.


Som aixi”, dedicada al gran “Pogos”, “Atrapats”, “Adolescente”, “Zombis a l’AP7”, “Mare” y “El pacte”, dedicada al, no menos grande Paco Vilanova. . Antes del esperado, por la mayoría de los asistentes conocedores de “Ratpenat”, del semidespelote de Mikki, curiosamente, con el manojo de llaves colgando del cinturón de cuero.


De ahí en adelante, “Bons Nois”, “Demá pots ser tú”, “Amics”, “Casa del terror” y “Vacances”, una fiesta completa al punk rock donde unas bestias, “Ratpenat”, no sólo saben crear música para hacer temblar los cimientos de cualquier sala, sino que, además, son capaces de provocar un ambiente follonero, festivo y alborotador cual si fuese una manifestación “molt de la terra” o una celebración entre colegas o, lo que es igual,”100% Indecent!

Ambiente que, ya de por sí, la sola mención de los anfitriones, “La Banda Trapera del Río”, parece gestarse incluso antes, no sólo de presentar su nuevo trabajo, “Quemando el futuro”, sino de que Miguel Ángel Sánchez ‘Morfi Grei’; Jordi Pujades ‘El subidas’, bajo; Raúl Pulido, guitarra; Carlos Buira “Bolo”, batería y Fosy Rock, guitarra, asciendan al escenario.


Y, así lo hicieron, sin olvidar el pasado pero con un nuevo presente, que no traiciona ni vende esa vida en las cloacas “Quemando el futuro”, un nuevo trabajo donde “La Trapera”, no es más “Trapera”, sino la siempre “Trapera”. Una Trapera de una ciudad satélite, aún más satélite, pero de calles asfaltadas, con una diversidad policultural aún mayor que la de aquellos finales de los setenta cuando empezaron a berrear hablando de una regla, que nada tenía ver con las leyes.


Con un “Morfi Grei” que, si en algún momento alguien lo dio por finiquitado, ahí sigue vociferando como siempre quizá con la misma “Mentemblanco” de cabeza ingrávida pero, como todos y como denuncian en el nuevo disco, nunca tendrá “Condición de traidor”. Igual que “El Subidas”, un “Joven viejo” que, como el mismo nombre del nuevo trabajo, no se reíste a ir “Quemando el futuro” como eterno gamberro tratado como gamberro que puede espetar a la cara de muchos que “No dais la cara”. Y, quién sí que da la cara y es “El puto Amo” es su guitarra de sangre trapera, Raúl, aquejado de esa “Aluminosis Corporal” que a él no le hace ver la vida terminar y si gritar, como “Morfi” y “El Subidas”, “Venid a las Cloacas”.


Una llamada que atrajo, no a “El Saco” y, desde luego sin asco, a otra siempre espectacular bestia de las seis cuerdas, “Fosy” y a un artesano de las baquetas, “Bolo”, quizá mientras rezaban el particular “Padre Nuestro” Trapero. Uniéndose, igual que el público que casi atestaba la sala, en un grito unánime de actualizada comprensión, “No habrá paz” para los que no quieren escuchar y no sufren un “Ataque Bipolar”. Como el respetable que, sin “Confusión”, aunque ellos mismo sean algo perturbador como el Che Guevara sin revolución, se hallan con los “Huesos deshuesados” gritando cada letra porque quieren estar colocados, necesitan “A mi dosis” para sentirse menda canelo como la Trapera.


Como el “Curriqui de barrio” y gritar todos juntos a esos “Eunucos Mentales”, que “La Banda Trapera del Río”, tocará por cojones y tocará lo indecente con un ruido fuerte y contundente porque, todos quieren saltar con el “Monopatín”, nadie quiere llorar ni tampoco comer,, sólo quieren estar encima de él. Y pasar junto a Manuela para gritar con ella -¡Mamá, Mamá,… qué tengo miedo! ¡Mamá, Mamá… qué tengo sangre!-, porque ya viene “La Regla” de Manuela y no sólo comprende que ya no es una nena, sino también que els carrers son plens de foc, en esa “Ciutat Podrida” que ens portes la nit i la por. Aunque, esa noche de celebración, de presentación de su último trabajo, “Quemando el futuro”, el público abrazó la noche pero, lejos de tener miedo, vibró como siempre descubriendo o aseverando que, quien tuvo retuvo, y “La Banda Trapera del Río” volvió a demostrar que, siendo perdedores del éxito por determinación, continúan manteniendo su carácter obrer@.


Que son y serán siempre aquellos desarrapados que sorprendieron con un rock en catalán, despotricando contra cualquier clasista fuere éste social o musical, con el descaro de quien sabe disfrutar de cada momento, no como si fuese el último, eso queda para quienes creen estar amenazados por las estadísticas, sino como si fuese el primero. Provocando a quien les escuche una irreductible necesidad de moverse, gritar, reír y destrozar el entorno con los vapores de sus movimientos, la brisa de sus ademanes y la fuerza de sus gritos. Una noche de presentación, donde público y músicos, vetados todos ellos por aquellos que idean artimañas en pro de unos anhelos ficticios, compartieron la sobriedad obrer@ de la certidumbre de ser la representación de la realidad. Construyendo, esa noche sí, no castillos en el aire, sino aires de rebeldía y denuncia en la fortaleza que es la Sala Salamandra bajo el lema “Quemando el futuro” que da nombre a ese postrero trabajo, de “La Banda Trapera del Río” y que compartieron, los “100% Indecent!”, “Ratpenat”.

Texto: Yon Raga Kender
Fotografías: Manuel Alferez