Olaf y los Bidones
Bar Lips - Bcn


02.07.2017
Bar Lips  - Barcelona


TRES DIVERTIDAS DÉCADAS DE OLAF Y LOS BIDONES NO SE CELEBRAN CADA DÍA

Treinta años sobre los escenarios no los cumplen todas las bandas ni tampoco todos los días. El Lips, célebre local barcelonés ubicado en el popular barrio del Guinardó, era el lugar perfecto para que Olaf y los Bidones celebraran sus tres décadas tocando música el pasado 2 de julio de 2017. Cada domingo en este local (Av. Mare de Déu de Montserrat, 183), tiene lugar un vermut con música en directo que atrae cada vez a más público. Rodeados de una decoración propia de un bar rockero estadounidense –fotos por doquier donde no faltaban Elvis Presley, James Dean y los Rolling Stones-, este grupo creado por y para divertirse hizo precisamente eso: pasárselo en grande haciendo disfrutar de lo lindo a un respetable rendido de antemano ante su Rockabilly con clase y sabor a vieja escuela.


No en vano los que conocen a este quinteto son deudores de una filosofía donde no importan las listas de éxitos, las ventas o las discográficas: sólo tienen un álbum en su haber, presumen de no ensayar, pero se conocen tan bien sobre las tablas que parece precisamente lo contrario. Contar con la voz y guitarra de Kike Méndez ya supone un verdadero lujo, al que se añade una sección rítmica con el baterista Moisés Sorolla, ex Rebeldes y una auténtica institución en el mundo de la música, y la precisión del contrabajo de José Luis Miranda. Maestros.


En plena sintonía con la ambientación del local, rindieron tributo al Rey con las trepidantes “Hound Dog” y “Suspicious Minds”. Pero con Presley fueron un paso más allá y buscaron en el cofre de su leyenda tres joyas sólo aptas para paladares exquisitos: “Good RockinTonight”, “Mystery Train” y “Just Because”, pertenecientes a las “Sun Sessions” o, lo que es lo mismo, a ese sonido que todos buscan y nadie encuentra, pues Elvis se lo llevó consigo como uno de sus mayores secretos. Para echar un cable en tal difícil misión el Tío Luis regaló su maestría a la armónica durante gran parte del espectáculo.

Entre mares de sonrisas, cervezas y tapas varias, sería un pecado no destacar la finura de los solos de Martí Borras, que aportó electricidad a la acústica de Méndez, poniendo la base de la fórmula de "Sus Satánicas Majestades". Y es que siendo deudores de Jagger y los suyos, sonaron “It’s All Over Now”, “Dead Flowers” y “Time Is On My Side” en unas relecturas originales que huyeron de la simple copia para añadirlas a la propia esencia de la banda. Lo mismo pasó con “I’ve Just Seen a Face”, de los Beatles, teñida de un atractivo toque country.


Por encima de todo ello, Olaf Pla Gracia puso amor, talento y alma armado de su banjo, la tabla de lavar, la armónica y un sinfín de cachivaches. Él encarnó el puro y sano entretenimiento cuando se hizo con el micrófono para cantar “Bidones”, uno de sus temas propios, y cumplir con la ceremonia de beber un pequeño barril de cerveza ante la atónita mirada de los que asistían por primera vez a este peculiar acto de fe. “Nuestro primer bolo –recordó Olaf- fue en una fiesta de cumpleaños de una chica y le regalamos un bidón de cerveza; de ahí viene el nombre del grupo”. Igualmente divertida fue “En camión”, coreada casi como un himno y la clara demostración que el verdadero espíritu del Rock N’Roll radica en vivirlo con alegría y libertad.

Texto: Federico Navarro
Fotografías: Manuel Alferez