Rat-Zinger + Klandestino
Sala Begood - Bcn


7.05.2016
Sala Begood - Barcelona

Nocturnidad y alevosía, pueden no tener nada que ver con la aparición de la Luna, no obstante, el pasado día siete de mayo, precisamente la oscuridad y la premeditación fueron circunstancias que agravaron el delito. El quebrantamiento a una moralidad y sociabilidad irreverentemente fraudulenta llevado a cabo por dos bandas visionarias, que no agoreras, contemplativas o iluminadas. Dos grupos compuestos por sendos cuartetos, “Raz-Zinger” y “Klandestino” que, orientados por las distantes lámparas de escaso voltaje, surcaron las adormecidas arterias para arribar hasta la “Sala Begood”, en la siempre layetana ciudad volcada al mar de entre tierras. Ese piélago cuya calma chicha refleja la quietud de aquellos que están volcados a él y, desde luego, de quienes se encuentran distantes de sus traicioneras mareas. El reflujo, idéntico al de esos otros océanos, cuya rancia salitre ha dejado de provocar vómito y que, afortunadamente en algunas noches de felonía audaces incendiarios lanzan ese nitro al fuego. Consiguiendo una deflagración que convierte en mil esquirlas el inconsistente y palpable infundio que engulle la mayoría de la sociedad a través de las provocadas y desaforadas tragaderas en que han permitido transformar su existencia y sus sueños esfumados.


Una explosión iniciada por los más que patentes y palpables, “Klandestino”, Hueso, voz; Alexis, guitarra y coros; MauricioEl Pil”, bajo; y “Bestia”, batería; con un estallido directo a “Tu cabeza”, el primer tema de los catorce que conformaron su continua y acertada delación, en una directa “Persecución” de aquellos que provocan que todo vaya “A la deriva”. Echando chispa a esa “Spanish Revolution” con una yesca limpia, “Desobediencia”, y una calima que parece gritar “No necesito modelos” como demuestra “El Pil”, bien asentado en el suelo golpeando las cuatro cuerdas con unas manos que parecen levantar la brisa que mueve su larga melena. O Alexis, recorriendo el mástil de su guitarra con incontestables rasgados mientras, a su espalda, “Bestia”, aun golpeando aparentemente con fuerza desenfrenada bombos y platillos, marca una cadencia capaz de acompañar esos solos de Alexis. Mientras “Hueso”, alerta, espera para continuar lanzando versos acordes al punk rock de rúbrica tan propia capaz de personalizar temas de “Sumo”, “Flema” o “La Polla Records”.
  


En un “¿Y ahora qué?” convertidor de ese público entregado y lanzado a alocados pogos en un “Klandestino” capacitado para hacer caer a “Los tipos de arriba”. Esos que jamás escucharan a ésta banda de allende el atlántico, de aquellas tierras del mate, asentados en la siempre layetana ciudad, antigua capital del anarquismo europeo. Un cuarteto cuya música lleva implícito la denuncia de sus letras, “Klandestino”, similares pero distintas a los vaticinios que, “Rat-Zinger”, los siguientes en ascender al escenario, lanzan con una furia, una profanación y una vehemencia a la altura de esa sangre Euskal Herria extirpada de la tierra de donde proceden.


Podri Korrupto, voz; Javi Puñales, guitarra y coros; Pinky Confetti, bajo y coros; y Xabi "Bombardero" Aira, batería; presentando su último trabajo, “Larga vida al Infierno”, comenzaron el repertorio de veinticinco temas con un “Dios Salve a Ronnie Biggs”, de su anterior trabajo “Rock’n’Roll para Hijos de Perra” en un claro anticipo de lo que “Los hijos bastardos el Papa”, compuesto no sólo por los integrantes del grupo, sino por todo el equipo técnico que les acompaña, iban a declarar esa noche. Embistiendo con un “Dicen que soy” cuya arrogancia, como el resto de temas, se encuentra marcado por ese continuado ritmo de las baquetas de Xabi, a la velocidad de la chispa en la larga mecha hasta la dinamita, esa guitarra esquizofrénica en manos de un Javi cuyos rasgados asemejan cientos de explosiones continuadas. Respaldas por los no menos vesánicos impactos sobre las cuatro cuerdas de Pinky, auténticas detonaciones que refrendan la conjunción de estallidos coronados por la voz de Podri, convirtiendo los sostenidos estallidos en un zambombazo casi nuclear refrendando que “No habrá piedad para nadie”. 


Un Punk-Hardcore-Rock macarra y contundente transformado en “Sicario del Santo Padre” en una "Larga vida al infierno" y “Odio a tu puta Nación” que evidencian esa “9 mm.” que debería colocarse en la sien más de un representante, no sólo político, sino “espiritual”. Esa ralea a la que “Rat-Zinger” no pretende provocar, si quiera ridiculizar, sino erradicar de la tierra en un grito unánime “Únete al terror”. Cuya “L.E.Y.” se extendería “En su trozo de tierra”, un vasto espacio convertido en “Patria” al ritmo ratzingerizado de “Ace of Spaces” y una única pregunta, “¿Tenéis Speed?”. Dónde, cual “Locomotora” bailar como el público asistente, enérgicos pogos como un “Chivo loco” al son del “Rock’n’Roll para Hijos de Perra”. Un “Amén” que ese colorido y encrespado respetable casi aulló por los aledaños una vez finalizó, “Rat-Zinger”, su alegato al quebrantamiento de esa probidad y afabilidad desdeñosamente falaz. Una noche, como no podía ser de otra manera ni en otro sitio como la Sala BeGood, donde fue posible disfrutar de la racionalidad tachada de irracional de dos grandes bandas, “Klandestino” y “Rat-Zinger”.

Texto: Yon Raga Kender
Fotografías: Ferrán Siuró