Rolling Stones "No Filter"
Estadi Olimpic - Bcn


27.09.2017
Estadi Olimpic - Barcelona


Sin duda el acontecimiento musical del año, la banda más grande del planeta pasaba por la ciudad condal para poner de manifiesto que siguen reinando en el olimpo de los dioses del rock.
Los previos de este tipo de conciertos siempre son excitantes, marea humana luciendo orgullosa logo de la banda en sus camisetas, allí se mezclaban auténticos fans de toda la vida con espectadores que se acercan a estos conciertos llamados por el incesante eco del circo del rock and roll.
Los elegidos para amenizar la espera a la concurrencia fueron Los Zigarros que en todo momento se mostraron emocionados y es que no todos los días se abre para la realeza del rock and roll. En poco menos de una hora la banda tuvo la ocasión de mostrar un repertorio enérgico y contundente poniendo de relieve que son una de las bandas con más proyección de este país.


Pasaban quince minutos de la hora señalada cuando las luces del estadio se apagaron al mismo tiempo que el escenario se tornaba un infierno humeante, los primeros compases de un “Sympathy For The Devil” desbordante provocaron un auténtico terremoto bajo mis pies, la tensa calma se tornó en un estallido de gritos y ovaciones estremecedoras que pusieron a todo el estadio en pie. De todos los inicios de concierto de sus satánicas majestades a las que he asistido, (hasta 7 oportunidades he tenido) esta es la única que puede competir con aquella legendaria del 98 en la que una explosión en el escenario daba paso a un Keith Richards con una vistosa levita de leopardo daba inicio a un magistral “Satisfaction”.


"It’s Only Rock’n’Roll" , y la apasionante “Tumblin Dice” en la que Jagger comenzó su particular exhibición recorriendo de un lado a otro el escenario mientras Ronnie y Keith rockean como solo ellos saben.
Paso a la esencia Stone con “Just Your Fool” y “Ride’Em On Down” temas de su último larga duración que plasman perfectamente los orígenes de la banda.


Jagger inconmensurable durante todo el show es sin lugar a dudas el Frontman definitivo, la mayoría de los asistentes a ese concierto cuando llegue a su edad tendrá dificultades para subir las cuestas que llevan al estadio y él se compota durante dos horas y cuarto como un portentoso adolescente, mantiene sin dificultad la tensión que se precisa para afrontar un concierto de estadio. A Ronnie lo vi mejor que nunca. Dinámico y vacilón durante toda la noche, fue toda una sorpresa verlo en un estado de forma tan excepcional. Keith es dios, al riff humano se le perdona todo. Y si bien es cierto que ya no es el que era, tampoco es menos cierto solo tiene que rozar el acero de su guitarra para provocar un éxtasis placentero. Y si, se equivocó en un par de entradas, pero a un concierto de los Stones se va a disfrutar, no a hacer un análisis pormenorizado, para eso ya están los conciertos de las filarmónicas o de Pink Floyd. Charlie sigue ahí, marcando el ritmo perfecto y siempre me encantara su austera elegancia.


Del resto del repertorio que se puede decir, esos temas han sido compañeros de viaje de varias generaciones, imperecederos clásicos del rock que dentro de 100 años seguirán brillando como auténticas referencias culturales del siglo XX. Desde las sorprendentes “Under my Thumb” o “Rock Off” pasando por la siempre emotiva “Slipping Away” y rematando con temas tan portentosos e incontestables como “Midnight Rambler”, “Street Fighting Man” o “Star Me Up” el repertorio Stone no tiene rival. A nivel técnico pueden ser superados, pero a nivel repertorio no tienen parangón, esta banda podría confeccionar tres set list sin repetir canciones y el concierto sería igual de contundente.


Brown Sugar” sonó como una bomba, ya no está Bobby Keys pero Karl Denson se marcó un solo con autoridad donde el solo de saxo sonó potente y milimetrado.
Ya en los bises, Shasa afrontó el dragón khan de “Gimme Shelter” con una seguridad pletórica. Es cierto que Linda Fisher es más carismática, aunque resultó conmovedor ver como Shasa no podía contener la emoción al finalizar su actuación.
Ese canto a los excesos que es “Satisfaction” sincronizó las sesenta mil gargantas que llenaban el estadio olímpico y tras los fuegos artificiales la banda se despidió con el estadio a sus pies.
Un esperanzador hasta luego iluminaba las pantallas del escenario y ya sabedores que ellos solo lo dejaran como los viejos bluesman, cuando la parca venga a visitarlos, no perdemos la esperanza de que otra gira los vuelva a traes por aquí.
Se que un día no estarán, ese día algo se habrá fracturado para siempre y ya nada será lo mismo. Pero mientras llega ese momento disfrutemos de esa nube que es haber vuelto a ver a la banda más grande del planeta.

Texto: General Lee
Fotografías: Maria Jose