Rosendo
Sala Repvblicca - Valencia


28.10.2017
Sala Repvblicca - Valencia


Así es el viejo oficio del poeta, que comienza en la idea, en el soplo sobre el polvo infinito de la memoria, sobre la experiencia vivida, la historia, los deseos, las pasiones del hombre.”
"El oficio del poeta" de José Agustín Goytisolo es un relato poético exacto sobre uno de los músicos que van a pasar a la historia del Rock de nuestro país, por ser maestro de la seducción, argumentos nobles, respeto y tolerancia. Filosofo ecléctico, se encuentra lejos del convencionalismo vulgar que está sometiendo a esta sociedad. Por eso, la Sala República se llenó completamente para asistir a uno de los conciertos que mi compañera y yo estábamos deseando ver y escuchar. Ella, fan de toda la vida, cree que la pureza de la honra de este hombre está fuera de toda duda, si ella lo cree yo también. Me ha enseñado a exteriorizar mis sensaciones, lo cual para una persona como yo supone un gran esfuerzo, gracias.


En Carabanchel vivió Francisco de Goya, Manuel Machado y vive Rosendo. Es un barrio con cultura árabe y romana, por eso él está orgulloso de su barrio que tiene un futuro pletórico de sorpresas…Y de Carabanchel a República. Después escuchar a Exceso, banda invitada que dejó el ambiente caldeado para "El Maestro", el frenesí de las masas se oía hasta en Letonia ¡Rosendo! ¡Rosendo! ¡Rosendo! Se hizo la luz, Rosendo salía a escena, con Mariano Montero a la batería y Rafa Vegas al bajo. El power trio nos envolvió de sentimiento, y nos cubrió de una sencilla aureola neurasténica espiritual, se limitaron a ser el centro emisor de esas emociones que se llaman canciones.


Sesenta y tres años, diecinueve discos y más de treinta y ocho años en el mundo de la música, le han hecho componer un sinfín de letras con su respectiva armonía, melodías que son el eco de generaciones pasadas y que a través del misterio llegan solemne a los oídos de las generaciones presentes, como bien pude ver con la gente que colmaba la sala.

"Flojos de pantalón", "Maneras de vivir", "Agradecido", "Vergüenza torera", "Date por disimulao", "Masculino singular", "Un capullo dentro de un jarrón", "¡Que bufonada!", "Maldita flojera"… canciones que sus almas son un océano sin límites, canciones que ya no pertenecen al autor sino a la gente que, con tremendo estremecimiento de gozo, las gritan, y bailan los entrañables compases de ritmo entre estertores agónicos y sensaciones psíquicas que se dirigen directamente al corazón.


Rosendo Mercado no es precisamente un modelo idóneo para fotografiar - ni falta que le hace - él siendo consciente de su falta de fotogenia, se deja seducir. Hice las fotos y las gocé sin manifestarlo, las hice como un cronista que revela la acción autentica para contar una historia.

El denso ambiente fue acorralando las conciencias de los que allí estábamos y nuestras almas se aferraban a que no terminase el concierto, aún quedaban muchas canciones que no habían sonado. Al finalizar sentimos una sublime estela de agradecimiento. Mi pareja y yo nos fuimos agradecidos por la ilusión alcanzada.

Crónica y fotografías: Iziar Kuriaki