Sherpa + Høbo
Sala Boveda - Bcn


19.10.2018
Sala Boveda - Barcelona


SHERPA Y SU BANDA PONEN LA SALA BÓVEDA AL ROJO VIVO


Hay días que están marcados por el Rock’n’Roll desde que suena el despertador hasta que anochece. Comer en Barcelona con José Luis CampuzanoSherpa”, Hermes Calabria y el resto de su grupo al mediodía de un 19 de octubre de 2018 fue todo un lujo. Compartiendo con ellos risas, anécdotas y mantel, la formación hispano-argentina Høbo ya se preparaba para abrir el recital por la noche, en una Sala Bóveda prácticamente llena hasta la bandera. Este joven quinteto supo dar una lección de Heavy Metal de vieja escuela con un más que solvente Frank Melero como cantante y, por breves instantes, teclista.


Melero fue pertrechado por las guitarras de Ian Taglialavore y Jan Paelinck mientras que Gastón Méndez al bajo y Alan Llano tras la batería mantuvieron la maquinaría a la velocidad idónea para dejar un buen sabor de boca. Impecables aunque el sonido del recinto estuvo demasiado alto y les restó empaque. No fue culpa suya. Aunque la influencia de Judas Priest es más que notable, no sólo poseen tablas de sobra sino que también se auguran sendas creativas que, una vez exploradas, prometen ser interesantes. En resumidas cuentas, un combo a tener en cuenta. 


Pero el plato fuerte era ver en acción a la que fuera la sección rítmica de Barón Rojo durante sus años de gloria, ya que las últimas visitas de Campuzano a la Ciudad Condal fueron para ofrecer diversos recitales acústicos que, por supuesto, también poseen su magia. Quizás por esa razón, este concierto fue una apoteosis de energía y electricidad donde estos dos viejos amigos repasaron sus años en compañía de Carlos y Armando de Castro. Pese a poseer ya una discografía en solitario más que interesante, Sherpa reivindicó su peso compositivo en álbumes tan destacados en la historia de nuestro país como “Volumen Brutal” (1982), “Metalmorfosis” (1983) o “En un lugar de la marcha” (1985) sin olvidar las letras de Carolina Cortés. “Son como hormigas”, “Resistiré”, “Hijos de Caín” y la preciosa “Siempre estás allí” condujeron al respetable al borde del delirio.


Con ese legado como eje de la actuación, su voz brilló con una banda de ensueño que le arropó con clase y poderío. Los guitarristas Marcelo Calabria y Sergio Rivas demostraron esa complicidad en la que apenas hace falta una mirada para entender cuál es el próximo paso. Rivas conquistó a los presentes con una introducción maravillosa en “Mil años luz”, mientras Marcelo, encargado principalmente de la tarea rítmica, sorprendió con un excelso solo en “Campo de concentración”. Pletóricos. Tras todos ellos, Hermes cuidó del ritmo tras las baquetas como si el calendario se hubiese detenido en aquellos primeros años ochenta, combinando tiento y brío dependiendo del instante.


De su propia andadura, José Luis sólo rescató “Ajedrez mortal”, “Pies de plomo” y una emotiva “Al centro del corazón”. También anunció el lanzamiento de dos temas nuevos a través de Internet aunque la sensación de que las giras tendrán su final en un horizonte no muy lejano planeó en el ambiente. Ya se verá, pues regresando a los clásicos de aquel grupo que cambió la historia de nuestro país, “Se nos escapa el tiempo” aunque el recuerdo de una jornada tan maravillosa sea sencillamente inolvidable.

Texto: Federico Navarro
Fotografías: Manuel Alferez