Shiraz Lane + Embellish
Rocksound - Bcn


05.11.2017
Sala Rocksound - Barcelona


En la letanía del tiempo, los infantes y jóvenes se embebían por los casi representados cuentos contados alrededor de una fogata. Los ancianos, relegados a un plano más educativo convertían leyendas y hechos ordinarios en herramientas instructivas enfocadas al peligro de la caza, de los posibles depredadores, de la cotidianidad y, desde luego, del simple entretenimiento. Multiplicando así el deseo infantil y juvenil de emular a esos personajes más representativos e, inconscientemente, generar una evolución social basada en la autosuperación, cierto es que, muchos, la gran mayoría, trocaban en meras imitaciones que, si quiera, materializaban su deseo, afortunadamente, unos pocos de indudable personalidad abandonaban la emulación y se convertían en entes con identidad propia, en creadores involuntarios de nuevas leyendas para ser narradas al calor del fuego. No hay duda que, en un principio, fueron poco más que representaciones simplonas que evolucionaron paulatinamente hasta arribar, escrita, oral y musicalmente, a una actualidad que ha cambiado fogatas por aire acondicionado. Manteniendo aquella aureola admirativa hacia esos personajes sobresalientes, bien quiméricos bien reales, como parte inherente en el carácter de todos y, desde luego, también, en la siempre reducida capacidad de muy pocos elegidos y capacitados para convertirse en probables leyendas. De esos escasos posibles electos y de la mano de “Rock Chicks Concerts”, el pasado día cinco de noviembre en la ya mítica “Sala Rocksound” de la siempre Layetana ciudad, mostraron, ya no sus expectativas, sino una realidad factible de un viable mítico futuro, “Shiraz Lane” y “Embellish”.
Fueron los egarenses, ya algo alejados de esos fuegos educativos y con potestad para convertir su Gothic Metal en atemporal y admirable, los encargados de aportar la leña para crear el fuego inicial alrededor del cual arremolinarse y disfrutar creando un caldeadísimo ambiente que hizo innecesario el aire acondicionado, “Embellish”.


David Gohe, vocal; Miguel Castilla, guitarra; Ernesto Castilla, bajo; Marc Martín, guitarra; y Abel Sequera, batería; afrontaron los nueve temas de su repertorio comenzando con “Valley of Broken Smiles” con el que asentaron su particular visión de un día a día oscuro, “Your ghost dancing”, “I don’t believe in you”, “False illusion” o, la última, “When my heart is bleeding” hicieron que el respetable se dejara llevar por la profunda y maleable voz de David, interactuando en todo momento con el público, mientras ambas guitarras, Miguel y Marc, rasgaban profusamente las seis cuerdas alzando riffs embelesadores apoyados en la perfecta carencia de los dos pares de alambres de Ernesto y los contundentes baquetazos de Abel


Embellish”, creadores del perfecto clímax apoyado en la oscuridad de su veterano metal, donde el calor, cual fogata, quedó limitado a un entorno en penumbra que, los nuorten Vantaalta (jóvenes de Vantaa), erradicaron casi en el acto con su apostura glam y sus largas melenas rubias, “Shiraz Lane”.

Hannes Kett, vocal; Jani Laine, guitarra solista; Joel Alex, bajo; Miki Kalske, guitarra rítmica; y Ana Willman, batería; aún en plena gira de presentación de su primer álbum “For Crying Out Loud,”, pasaron por entre el público que casi llenaba la sala, ascendieron al escenario y, sin más preámbulos, arrancaron su absorbente y descarado hard rock & sleazy glam con el primero de los catorce temas que tenían preparados para esa noche, “Wake Up”. Más que despertar lo que hicieron fue mostrar el inicio de lo que se esperaba, de la tremenda energía y fuerza que el quinteto, con su directo, estaba a punto de desplegar. Desde Hannes, con un enorme registro vocal poderoso y chillón, pero también delicado y penetrante ejerciendo, además, de perfecto anfitrión para con un público que, desde el primer momento, no pudo más que rendirse a éstos “jóvenes veteranísimos”.


Pasando por la cadencia de Ana, casi oculto tras sus compañeros y la batería, pero esencialmente presente marcando el ritmo e incluso su voluntad con esas voladoras baquetas y la posesión de Joel, moviéndose como un arrepticio sin perder la métrica y dejando su propia aportación con las duras cuatro cuerdas de su bajo. Hasta las dos guitarras, Miki a la rítmica subiéndose sobre los altavoces perdido en sus seis cuerdas y Jani a la solista enloqueciendo con los constantes solos. “Momma’s Boy”, “Begging For Mercy”, “Harder to breathe” o “Behind the 8-ball”, ésta última con un evidente toque blusero que choca con la visión de esas cortinas de pelo rubio moviéndose arriba y abajo. También “Same Ol' Blues”, “Mental Slavery” o la última, “For Crying Out Loud”, hicieron realmente perder el control al respetable, incapaces de seguir el ritmo con sus dedos en ficticias guitarras ó con sus manos cerradas con intangibles palos de la batería, coreando los temas e, incluso, el más que constante “¡¡Suomi, Finland Perkele!!”, no pudieron por menos que incitar a que no dejaran el escenario.


Y, los recientes imitadores de héroes de fogata, ya iniciado su camino de futuras leyendas a admirar, se dejaron arrastrar por la entrega de sus más que sudorosos espectadores y su propia inacabable energía y fuerza, evidenciando su desquiciada ansia de tocar. Brindando el último tema, “Livin’ On a Prayer”, en su más que particular tributo a una de las bandas con las que soñaron emular, “Bon Jovi”. Una arcaica noche contemporánea alrededor de un fuego donde, las jóvenes y no tan jóvenes leyendas, narraron su propia historia sin necesidad de caer soñadores por admirados mitos, ante los pobladores de una mítica Sala Rocksound, que cayeron rendidos por la fuerza del metal de roturadores de su propio destino musical, “Shiraz Lane” y “Embellish”.

Texto: Yon Raga Kender
Fotografías: Manuel Alferez