Surfin´ Bichos
Sala Moon - Valencia


18.11.2017
Sala Moon - Valencia


Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque muera, vivirá

¿Qué es capaz de arrastrarme a mí, a la lucha, al éxito, al cotidiano combate en esta alevosa jungla que el mito de la civilización suele llamar sociedad? un concierto de Surfin’ Bichos.

Son cuatro personajes enigmáticos, Fernando, voz y guitarra, Joaquín, guitarra y teclados, Carlos, batería y José Manuel, bajo; los he fotografiado cinco veces y fui testigo preeminente en los cinco conciertos. Vinieron a presentar "Hermanos carnales", , fabuloso disco que cumple 25 años. Quince canciones de perfecto equilibrio entre el desasosiego, el vestigio mórbido y la terrible verdad de la existencia humana.


Desde "Viaje de Rendición", fue la primera canción que tocaron, pasando por "San José experience", "Mis huesos son para ti" o "Mi hermano carnal", todas, cerraban un cerco etéreo sobre el verdadero sentido de la vida.

Calentaré tu alma fría, en las entrañas de un animal. Sé que duele, es la vida. Solo la muerte no causa dolor”, "Mi hermano carnal"

Conozco al road manager que en el 91 fue con ellos de gira por Galicia y al productor de Fotógrafo del cielo; he escuchado cosas que vosotrxs nunca creeríais.

"Harto de tu amor", "Ella y yo", "Fuerte", "La estación de las lluvias", son canciones que están en la reedición de "Hermanos carnales". Todas ellas hicieron que la comunicación espiritual con el público tuviera enigmáticas reacciones. Respecto a mí, el amor oculto de mi corazón, aspiró con vehemencia la fragante esencia de todas las notas musicales, además de cada una de las poesías escritas para ellas, y las grabé en mi memoria.


"El final de la quimera", del disco "El amigo de las tormentas", "El crujido del cangrejo" de "La luz de tus entrañas" (reedición) o "Gente abollada" de la primera edición del disco anteriormente citado, fueron algunas canciones de los bises.

Casi medio muerto y el desierto me quiere absorber, la carne es débil, la vena es débil, sálvame” Oración del desierto del disco "Fotógrafo del cielo"; este disco me da belleza, neurosis, íntimos deseos, inconfesables pasiones, fuertes dosis de estas cuatro cosas. "Fotógrafo del cielo" (que no tocaron) es mi canción especial, con ella me purifico interiormente y llego a sentirme digno de mi propia conciencia.

Este concierto ha golpeado el punto neurálgico de mi ser y el de todxs lxs que allí se congregaron. Terpsícore nos mandó un halo de hechizo y fascinación durante las veintiuna canciones que compusieron el concierto.

Texto y fotografías: Iziar Kuriaki