Una Bestia Incontrolable + Osserp + Enamorados
Sala Monasterio - Bcn


28.06.2018
Sala Monasterio - Barcelona


En rayos y truenos coinciden casi todas las culturas europeas para nombrar al actual cuarto día de la semana y, como si éste tuviera potestad alguna, el pasado veintiocho de junio, jueves, en la tarde noche mostró aquello que acompaña a los rayos y truenos, la lluvia. Si bien, amantes no ya de ese día, sino de los rayos, truenos y las tormentas, no permitieron que la personalidad del día les impidiera acercarse hasta el Port Olímpic de la siempre layetana ciudad, para disfrutar siendo arrasados por un temporal que, a duras penas, dejaría en pie el único bastión de ese estuario, la Sala Monasterio. Cuya tarima luce una prosapia acrecentada día sí y día también por las grandes bandas del territorio y de más allá de las fronteras cuya fortuna o, en éste caso concreto de la mano de “La Cova” y Maite Cardó Produccions, les lleva a recalar en su ajado entablado llueva, truene o haga una cálida noche, para ser devastada por los reconstructivos decibelios inductores de esa aquiescencia que, como ese jueves en cuestión, insufló a un montón de “atormentad@s” a atestar el local. Para ser demolidos por tres grupos autóctonos, dos de ellos acostumbrados a abatir dentro y fuera de las fronteras con la lengua del “Timbaler del Bruc”, con el talante innato del noreste peninsular, “Una bestia incontrolable”, “Ósserp” y “Enamorados”.
Los primeros en ascender al entablado de larga raigambre, fueron “Enamorados".


Nuño, voz; Limón, guitarra; Tete, bajo; y Rafa, batería; afrontaron los nueve temas de su repertorio cual tempestad punk rock iniciada con “Enamorado” y “La verdad” plasmando ya desde un principio un denominador común, un talante arrasador. Que nace y muere en la veloz cadencia, mucho más que sustentada por Rafa, raudo y recurrente, a la par que ligero e irrepetible, en perfecta connivencia con las cuatro cuerdas de Tete, igualmente disonantemente acompasado marcando un ritmo pleno de autoría, donde Limón, vocaliza el rasgado de las seis cuerdas, bien como vocal metálico bien como coro de Nuño, asiendo el micrófono a través del cual expresa con voz rockera cada una de las canciones sin dejar de interactuar con el respetable. “Todos dicen”, “Esos besos”, “Golpes”, “Mi agujero”, “Te pedí vernos”, “Rompe mi interior” y, como despedida, después de la dedicación especial de un tema al padre de Nuño, un particular “Tango” que sirvió de antesala, no sólo para ovación bien merecida, sino, además, para la entrada de los siguientes en ascender al escenario, una brutal tempestad de Death Black Grind, “Ósserp”.


Con su letrista y voz, Xavi, en Irún, pero siempre presente y parte indisoluble y omnipresente de esa “cosa” convertida en tótem que es “Ósserp”, Álex, batería; Dani, guitarra; Benja, bajo; y Vali, voz; hicieron honor al nombre su último trabajo "Al meu pas s'alça la mort”, elevando auténticos remolinos de muerte a los que, únicamente el respetable frente a ellos igualmente arrasado por la potencia de su directo, estuvo a salvo del paisaje yermo que dejaron alrededor de la sala. Nueve tifones que iniciaron con “Entre Regnes”, donde el recaudador de almas parece encarnarse en todos ellos, no sólo en la gutural voz de Vali, alzado tras el micro y el espejo oblicuo y roto de su larga cabellera, sino también en el ubicuo rasgado de las seis cuerdas de Dani, cuya agudo y agónico estertor toma el espacio sobre la opresiva cadencia de Álex y Benja, el primero restallando la luz con el vuelo imparable de sus baquetas esclavas y evadidas del ritmo y, el segundo, apagando a golpes el fulgor con las cuatro cuerdas igualmente sometido y soberano del compás. “Jo no ploro els màrtirs”, “Caça furtiba”, “Cinturó d’Orió”, “Amb el cap ben alt”, “Sota la creu de gentil” y “El culte”, llevaron a la banda y al público a ese abrazo fraternal entre desconocidos con un único lazo, la brutalidad de su música y la liturgia de sus letras estremecidos y extrañamente humanizados. Entre esas paredes donde esparcen su propio culto altruista, repleto de sangre y con el rumbo perdido de asolar el local finalmente con “De dalt del campanar” y “Clot o carner”. Ni hoyo ni sepulcro, un final luctuoso con ese último tema de su anterior trabajo, “Sang y Sutge” que terminó por asolar el entorno de la sala y sumir en la oscuridad a un público rendido y completamente entregado.

Los siguientes y últimos en ascender al entablado fueron los casi recién llegados de su gira japonesa, “Una bestia incontrolable”.


El Muro, guitarra; Incontrolable, voz; El Muerte, bajo; y Letxon, batería; iniciaron con “Nosaltres som la carn” el repertorio de diez temas que tenían preparados para esa noche. Con su último trabajo, “Metamorfosi”, continuaron esparciendo un inconformismo con mucho más que denominación de origen con un punk-hardcore que arrastra al espectador, esa noche con la sala atestada, a su particular burbuja protectora de heridas, huesos rotos y piel quemada. Con ese sonido oscuro y pesado donde la guitarra de “El Muro” crea una empalizada de sonido saturado apoyado en la profunda gravedad de las cuatro cuerdas de “El Muerte” escapándose por momentos de la contundente cadencia de Letxon, haciendo volar las baquetas y refrescándose sin resuello entre tema y tema al son de las eternas reverberaciones de la poderosa voz de “Incontrolable”, extremadamente particular capaz, casi sin interactuar con el público, de conjurar a éste sin remedio. “Abric de plom”, “Vulnerable”, “A les seves mans”, “Metamorfosi”, “La primera Foguera”, “Runes, decadència”, “No hi ha esperança” y “Tot sol” fueron cayendo uno a uno para sustento de un respetable que ya había perdido por completo las formas impelido por ese animal desbocado que es el hardcore punk de “Una bestia incontrolable”. Hasta arribar al postrero tema “Nou món”, que puso fin a su actuación, permitiendo al público coger aliento y fuerzas, en una noche lluviosa donde “Enamorados” inició la apertura del cielo para que “Ósserp” impusiera su oscuridad y la austera delación de “Una bestia incontrolable” acabara disipando las últimas nubes y henchir el ánimo de un público reticente a aceptar el final.

Texto: Yon Raga Kender
Fotografías:
Enamorados:  D. Garcerán / Contrafotografía - http://davidgarceran.com/ - http://contrafotografia.com/
Osserp y Una Bestia Incontrolable: Manuel Alferez