Nuevo Catálogo Barretina Records
Veran0 2017


06.07.2017
Barcelona

Con el calor y el buen tiempo, llega también el catálogo veraniego de Barretina Records. Este año, que coincide con el 25 aniversario de la distribuidora, paradójicamente es el que menos movimiento ha tenido. Ya no se venden discos. A nadie le interesa gastar su dinero en un plástico redondo pudiendo tenerlo gratis con un solo click. El formato físico tiene los días contados, a pesar de que siempre quedaremos 4 nostálgicos del formato que valoran el concepto global de un disco, más allá de las meras canciones que contiene. El momento en que se ha gestado, el estudio utilizado, las colaboraciones, los créditos, la portada, la contraportada, las letras… Tener entre las manos esa pequeña obra de arte que tantos quebraderos de cabeza ha dado a sus creadores, que se han dejado la piel entre ensayos, la composición, la grabación… La mayoría de veces compaginándola con el trabajo que les da de comer, para poner en el mercado un producto que, en breve, será objeto de coleccionismo en tiradas cada vez más pequeñas.

Poco importa ya en un mundo de la música donde un simpático anuncio veraniego de cerveza con banda sonora de uno de los nuestros es capaz de levantar más ampollas que el debate de las descargas. Y así vamos. Todos somos culpables de la situación actual. El mundo de la música es un triste reflejo de lo que vivimos a diario en todos los ámbitos. La cultura está devaluada. No hay dónde acogerse. Trabajar para ganar dinero, lo justo para subsistir. Si ganamos más, gastamos más. El capitalismo es voraz.

El sistema es tan hábil que, por primera vez en la historia, ha conseguido crear esclavos que no aspiran a rebelarse porque se creen libres. Creen que lo que ataba en el pasado a los esclavos eran las cadenas de hierro. Ha bastado con que el sistema simplemente las haya sustituido por cadenas de papel (nóminas, préstamos, hipotecas, etc.) para que se crean libres. No han entendido que lo que ata a los esclavos no son las cadenas sino el miedo, y ese no sólo no ha cambiado, sino que ha crecido hasta límites que nunca antes hubiéramos podido siquiera sospechar: ¡Que haya gente que tenga miedo a perder un trabajo que ni siquiera está remunerado, o con un contrato de becario o de prácticas, o que está remunerado de una manera indigna! Esta precariedad/esclavitud y este miedo que nos paraliza no son exclusivos de ningún sector, están generalizados, y como los hámsters, seguimos entusiasmados dando vueltas y más vueltas a esa noria que no lleva a ninguna parte.

La precariedad laboral, el significado real del trabajo, el control y abuso de la empresa sobre los trabajadores, la pérdida de dignidad de los obreros, el miedo a perder un salario… Es algo que el nuevo capitalismo del siglo XXI ha traído consigo, mientras los avances tecnológicos paralizan el pensamiento racional de nuestros cerebros.

Casi un estado carcelario y no sólo por el control que ejerce el sistema sobre nosotros, llámese empresa, banca, familia… también por la psicosis que tenemos de perder el trabajo y que termina por hacer que unos trabajadores tiren piedras sobre otros. Han conseguido que los trabajadores, en lugar de luchar unidos, luchen individualmente, provocando el enfrentamiento entre ellos. Las empresas quieren resultados, aunque quemen a sus trabajadores. No les importa las personas, quieren robots a su cargo disponibles 24 h al día. Y los trabajadores tienen miedo a perder el puesto y tragan con todo. Al final, repercute en que en lo laboral todo se pervierte. Genera algo perverso, mucha competitividad y se termina pisoteando al de al lado o convirtiéndote en un chivato para la empresa. Tal y como está la cosa hoy, el trabajo saca lo peor de nosotros. Son los valores contrarios a los que tenían antes los obreros. Hace mucha falta organizarse y manifestarse.

Se ha perdido el sentimiento de clase y el orgullo obrero. Parece ser que todo el mundo se considera de clase media y desprecian a los que están por debajo. Muchos asocian “clase obrera” con trabajos que no están bien valorados en la sociedad, y somos todos lo mismo. Ha cambiado mucho el panorama laboral.

Y la clase obrera ha sido cómplice de la situación, al final todos somos partícipes de ello. Si fuéramos más críticos, nos negaríamos a entregarnos a este juego. Hoy nadie dice que sea de clase obrera. Yo tengo 43 años y no conozco a nadie que no diga que es de clase media. El deterioro del mercado laboral va a ir a peor. El único camino es volver a reagruparse y organizarse. Provocar una reacción. Y por la misma ecuación : obreros que no quieren ser de clase baja junto a obreros que votan a la derecha como el gran triunfo del capitalismo : la voz del pueblo al servicio del poder, no piensan, no reflexionan, no oyen… tan sólo son el altavoz manipulado de lo que nos quieren hacer tragar.

Y todos hemos participado en esto. Los obreros de hoy han traicionado a los de las generaciones anteriores. Hay gente con trabajos de teleoperador o administrativos, intentando sacar algo de dinero para sobrevivir que se ponen límites. Pero no es así para todos. También hay gente que quiere jubilarse en una empresa. Hay traiciones, hay enfrentamientos con compañeros. Hay casos intolerables. No se puede decir que sí a todo. Odio la frase: "Con la que está cayendo", “Aún gracias que…” . Hay fronteras morales. Llega un momento en que hay que lanzarse y que pase lo que tenga que pasar.

Hay obreros que miran a la clase obrera con desdén. Y todos pertenecemos a la clase obrera, pero responsabilizamos de todo al otro. Si alguien está en el paro es que no ha buscado trabajo, si alguien se va a quedar sin casa, que hubiera pagado su hipoteca. Así se sienten mejor.

Hemos perdido el norte y la dignidad en lo laboral. Antes había un orgullo, por ejemplo, con la minería el pueblo se volcaba, se miraba a los mineros con admiración. Ahora se hacen algunos trabajos incluso con asco y personas de mi edad sólo piensan en lo que harán el fin de semana y en la jubilación. No hay vocación. No hay ganas de luchar. La lucha de clases frenada por la propia clase obrera. El bienestar miserable de una paga extra, de un fin de semana libre, de un apartamento por horas en la playa, de un televisor de 42 pulgadas. De un sofá de cuatro culos.

Estamos a un paso de la esclavitud del trabajador. Con el 15M muchos despertaron y ha habido una especie de cambio. A la gente no le gusta nada lo que está viendo. Pero ahora están pasando cosas en todas las direcciones, tiene que haber más cambios y que sean más coherentes. El 15M ha pasado a la historia, los que gritaban consignas se han hundido en la comodidad de su hogar, escudados en sus hijos pequeños que los necesitan. Los que acampaban siendo universitarios, ahora se lo miran desde arriba desde su poltrona mal pagada de siervo del sistema.

Parece que hemos tocado fondo, pero seguimos cayendo más bajo. Cada día suceden cosas inexplicables. Pero yo soy optimista, creo que sí tocaremos fondo de verdad y eso nos hará reaccionar. La situación es horrible, pero hay que tener esperanza, es necesario morir de pie. Si nos rendimos ante la desesperación de lo que vemos… es una gran putada vivir así.

Por eso os invito a reflexionar y a cambiar las cosas desde la base, desde nuestro día a día, desde nuestro modus vivendi… No es fácil, pero tampoco difícil. Tan sólo hay que tener ganas y creer en lo que haces.
Compartir. Escuchar. Apostar por algo mejor. Negar a los que gobiernan su status quo. Lanzar piedras sobre ellos, aunque esto tenga repercusiones. Dejar el miedo a un lado. Y todo esto con música, sabe mejor. Porque la música siempre ha sido el motor de la revolución, el baile del obrero, la reivindicación del débil, la pausa del atrevido, el acelerón del cobarde, los acordes del persistente, el guiño del revolucionario, el respiro del inquieto, el motor del parado, el freno del lanzado, el cobijo del idealista, la morada del bailongo, la posada del pensante, la morada del constante, el equilibrio de clases, la unión de las masas, el beso del enamorado, la tormenta del desencanto, el frágil cristal libertario, el granizo contestatario, la pregunta sin respuesta, el póker donde todos apuestan, la noche sin sol ni sombra, el día sin luna ni comba, el despertar del que duerme, el dormir del que despierta, con todas las puertas abiertas, el rock and roll complicado, porque nadie está de su lado, pero sigue siempre vigente, mientras haya siempre gente, que lo escuche y que lo siente, que lo viva y que lo cuente, mientras estemos unidos, el rock and roll estará vivo. Y nos dará vida a todos los rockeros que día a día consumimos nuestra energía con él.

Salud, República y Lucha!

David Domingo

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